miércoles, 19 de febrero de 2020

Descubre toda la historia del mejillón y Galicia con JJChicolino.


Una semana más desde el blog de JJChicolino seguimos con la tercera y última parte de la historia de Galicia con el mejillón. En semanas anteriores hablamos de como se encontraron indicios del consumo de este molusco sobre el siglo VI a.C y como evolucionó a lo largo de la historia su consumo en nuestra tierra. Esta semana os hablamos de cómo llegamos a nuestros días y de todo lo que supone para la costa gallega este apreciado bivalvo.
En primer lugar, cabe destacar que los orígenes del sector mejillonero en Galicia estuvieron vinculados a empresarios conserveros. Es por ello que se atribuye su nacimiento a la necesidad de las conserveras de encontrar nuevas fuentes de suministro de productos pesqueros ya que, justamente en el 1946, arranca un ciclo de casi 10 años de crisis en la pesca de sardina. Según estudios realizados, los “conserveros-mejilloneros” supondrían un 16% del total de los empresarios de la conserva activos por aquel entonces, es decir, no suponía un porcentaje elevado. Con todo, ya fuese por suplir la escasez de sardina o por abrir un nuevo negocio, fueron pioneros tomando la iniciativa y marcaron el camino del negocio.
Entre finales de los años 50 y mediados de los 60 el sector mejillonero gallego experimentó un crecimiento considerable que convirtió a España en el primer productor mundial en 1970. Este liderazgo perdurará hasta el año 1987 cuando le es arrebatado por China. Años antes, en 1961, y debido a esta gran progresión, se legislan por primera vez las concesiones para la explotación de viveros de consumo.
Las primeras bateas tenían un flotador central sobre el que se situaba el entramado rectangular de madera. También se empleaban los cascos de barcos viejos con ese mismo armazón de madera del que se suspendían las cuerdas de esparto. Con el paso de los años esos cascos de barcos se sustituyeron por pequeños galpones que sirven para guardar los útiles del bateeiro.  Actualmente aún quedan bateas antiguas pero la mayoría están hechas a base de un armazón de troncos de eucalipto sobre flotadores hechos de madera o acero cubiertos con vidrio o poliéster. Además las bateas se aseguran con dos cadenas de hierro y un ancla de aproximadamente 20 toneladas de cemento.
En los parques, así se denominan los grupos de bateas, la distancia entre ellas debe estar entre los 80 y los 100 metros. El tamaño de las bateas también ha evolucionado y la cantidad se ha multiplicado. Hoy en día las rías gallegas cuentan con un total de 3.337 bateasfondeadas en sus aguas siendo la Ría de Arousa la que posee un mayor número de ellas. Además las bateas gallegas constituyen un verdadero minifundio porque la mayoría de los propietarios sólo tienen una o dos bateas. Estos cultivadores trabajan en la actualidad con barcos anchos y de poco fondo, los barcos bateeiros, dotados de una grúa con un cesto de hierro que eleva las cuerdas cargadas de mejillón, algas, etc. que llegan a alcanzar un gran peso.
Por último, sólo decir desde aquí que para nosotros es importante destacar y transmitir toda la historia que hay detrás de un marisco como es el mejillón y todo lo que significa para Galicia. Os invitamos a acercaros al arduo trabajo de mejilloneros y mejilloneras. Sin duda un sector con un valor incalculable para todos los gallegos y gallegas. Gracias a todos los que os encontráis ahí detrás y que hacéis que el "mexillón de galicia" sea el producto que es hoy día.
Fuente: https://bluscus.es/el-mejillon-gallego-de-la-roca-a-la-cuerda/

miércoles, 12 de febrero de 2020

Galicia y el cultivo de mejillón, una relación histórica.



Esta semana desde el blog de JJChicolino continuamos con la historia del sector mejillonero en Galicia y de qué manera evolucionó a lo largo de los siglos. 
La semana pasada hablamos de cuál fue la situación del mejillón en Galicia y de su vinculación con nuestra tierra hasta el siglo XVI. Esta semana retomamos el siglo XVIII, momento en el que todavía no existía un cultivo del mejillón como tal pero podemos hablar de unos primeros pasos. En este momento el molusco procedía ya de parques con régimen de concesión que ostentaban algunas familias. Su cultivo siguió extendiéndose y ganando importancia y ya en el siglo XIX, aunque se desconocen las instalaciones utilizadas, sabemos que comienzan a calar las primeras experiencias de cultivo de mejillón.
Así, en 1869, ya hay referencias a que los mariscadores de Carril convertían los antiguos viveros de ostras en mejilloneras. Pero realmente el cultivo que precede al actual sistema de bateas comienza en el Mediterráneo en los primeros años del siglo XX. Está constatado que en el año 1909 el puerto de Barcelona contaba con 119 “viveros flotantes” que abastecían de mejillón fresco a la ciudad. Pero aunque en la primera mitad del siglo pasado el cultivo de este molusco se centraba en la costa mediterránea lo cierto es que en la segunda mitad se traslada totalmente a la atlántica.
El litoral atlántico disponía de importantes poblaciones naturales de mejillón que eran recolectadas para el consumo pero la ausencia de bateas puede deberse a que otros negocios, como la pesca, el marisqueo o la conserva, tenían una mayor rentabilidad que el cultivo del mejillón.  Lo cierto es que se conocían las prácticas miticultoras del mediterráneo pero con anterioridad a la Guerra Civil española los incentivos para el cultivo del mejillón habían sido escasos y estos se paralizan con el conflicto bélico. Será en la posguerra cuando se inicie la “colonización” de las rías gallegas con las bateas y se logre un cultivo estable.
Después de todos los ensayos realizados en el año 1946 se instala la primera batea en Galicia. Fue una batea todavía experimental que Ozores Saavedra, dueño de Viveros del Rial,  fondeó cerca del muelle de Vilargarcía de Arousa y que tuvo pronta compañía pues en ese mismo año se colocan un total de diezEn los años posteriores se otorgan concesiones para instalar más bateas en la ría de Arousa pero también en la ría de Pontevedra y Ferrol. Hacia 1950 la lista se ve ampliada con 5 concesiones en la ría de Vigo todas ellas vinculadas a nombres de conserveros. En el período que va del año 1946 a 1951 se autorizan un total de 62 permisos para la instalación de bateas en Galicia (29 en la Ría de Arousa, 21 en Vigo, 8 en Pontevedra y 4 en Ferrol). Continuando los años 50, se extenderán a las localidades de Cambados, O Grove, Bueu, Redondela, Pobra do Caramiñal, Sada y Muros.
La próxima semana seguimos con mucho más sobre la historia del mejillón en Galicia. ¡No os perdáis nada!

Fuente: https://bluscus.es/el-mejillon-gallego-de-la-roca-a-la-cuerda/

miércoles, 5 de febrero de 2020

Así empezó todo. Esta semana os hablamos del inicio del cultivo de mejillón en Galicia




Esta semana desde el blog de JJChicolino hablamos sobre uno de nuestros productos favoritos, y ese no podía ser otro que el mejillón. Se trata de la especie cultivada más importante del siglo XX en España y su consumo ha evolucionado de forma radical pasando de la simple recolección en la roca hasta convetirse en un cultivo puntero en Galicia.

¿Sabes cómo se desarrolló la industria mejillonera en nuestras rías? Hoy te contamos como empezó todo. 

En primer lugar, como todos sabemos, existen diversas especies de moluscos dentro de la familia del mejillón. El que se cultiva en Galicia es el Mytilus galloprovinciales y su aprovechamiento se remonta a los castros costeros del siglo IV a.C. En lo que respecta a la "dieta castrexa" las almejas, las ostras y los mejillones estaban sin duda presentes, y así lo atestiguan los “concheiros”, o vertederos que almacenaban los desperdicios de estos asentamientos que han conservado un gran número de conchas de estos moluscos.

Cabe destacar además que en los siglos posteriores estos manjares eran parte de la alimentación del clero y de la nobleza, aunque la ostra tenía un mayor protagonismo. El mejillón era un alimento popular a nivel local y era empleado además como abono para la agricultura y cebo para la pesca. 

Sabemos también que la extracción del mejillón de los bancos rocosos se hacía sin ningún tipo de control por aquel entonces. De lo que también tenemos constancia es de que, durante el siglo XVI, algunas villas gallegas eran suministro de ostras, almejas y mejillones para los Reinos de Asturias y de Castilla.

La próxima semana os contamos más acerca de la evolución del sector y cuáles son los pasos que se siguieron hasta llegar a donde nos encontramos hoy en día. ¡Os esperamos! 


Fuente: https://bluscus.es/el-mejillon-gallego-de-la-roca-a-la-cuerda/